La Universidad de Salamanca recibe una valiosa donación de 28 facsímiles medievales, que incluye 18 “Beatos”

La Universidad de Salamanca ha recibido una extraordinaria colección de facsímiles de los famosos códices medievales conocidos como “Beatos” recopilada a lo largo de los años por Francisco Grau Claramunt y su viuda, Adela Vañó Martínez.

A la firma del acta de donación asistieron el rector, Juan Manuel Corchado; la donante, Adela Vañó, acompañada de sus familiares; y el director de la Biblioteca General Histórica de la USAL, Óscar Lilao.  A partir de ahora será este espacio el que atesorará estos ejemplares para que sirvan a los fines de estudio, investigación, docencia y difusión, cumpliendo así el deseo de la donante de que queden a disposición de una institución pública para su conservación y consulta.

Esta magnífica colección está formada por 28 facsímiles en total, de los cuales 18 pertenecen a diferentes Beatos. Del resto se pueden destacar el “Lapidario y el Libro del ajedrez, dados y tablas”, obras de Alfonso X, el Sabio (conservados en El Escorial), así como un hermoso salterio glosado conservado en la Biblioteca Nacional de Francia. Todos ellos han sido realizados por importantes editoriales españolas especializadas en este tipo de publicaciones, que ponen una atención exquisita en todos los detalles del original.

La importancia de la colección reside en que se conocen 29 Beatos ilustrados, de ellos 23 están más o menos completos, por lo que ésta “es una muestra muy significativa de esta verdadera contribución de España al libro medieval”, según explicó el rector.

Aunque la obra se compuso en el siglo VIII, los beatos conservados fueron copiados principalmente entre los siglos IX y XIII, en el norte de la península ibérica. Todos ellos fueron inscritos en 2015 en el programa Memoria del Mundo, de la Unesco.

Un comentario del Apocalipsis

La obra, atribuida a Beato de Liébana –de ahí su nombre genérico para todas las copias– es un comentario al último libro de la Biblia, el Apocalipsis. Aunque todos transmiten básicamente ese comentario, cada ejemplar presenta sus propias características y reflejan la creatividad de diferentes copistas e iluminadores. Por otra parte, permiten observar la evolución artística desde la llamada miniatura mozárabe a la románica.

En su conjunto, las ilustraciones de los Beatos son un hecho muy singular, único en la tradición de la miniatura de Occidente. En algunos aparecen los nombres de sus artífices y la fecha de realización; por ejemplo, en el de Gerona, copiado el año 975, aparece el nombre de una mujer, En.

Los originales están repartidos por toda la geografía española. Sin embargo, otros están fuera de España, como consecuencia del poco aprecio que se mostró por ellos en épocas pasadas. Los hay, por ejemplo, en la Pierpont Morgan de Nueva York o en las bibliotecas nacionales de París y Londres. En esta última se encuentra uno relacionado con Salamanca: el Beato de Silos, realizado en este monasterio entre 1091 y 1109. Entre los siglos XVII y XVIII estuvo en el Colegio de San Bartolomé, para pasar luego a Madrid y recalar hacia 1840 en el Reino Unido.

Dado el valor de cada pieza por sí misma y teniendo en cuenta su conservación en diferentes bibliotecas, la reunión de estos facsímiles en la Universidad de Salamanca ofrece una buena oportunidad para “la investigación y para el disfrute”. En este sentido, está previsto realizar en verano una exposición con el contenido de esta generosa donación, con el fin de que todas las personas puedan conocerla y admirar los bellos ejemplares, subrayó Óscar Lilao.