El Ministerio de Hacienda aprueba recuperar por completo la muralla alrededor de la ciudad

El pasado viernes se desplomaban cerca de 15 metros de la actual muralla de Salamanca a su paso por la avenida del Rector Esperabé, un tramo cuya titularidad corresponde al Ministerio de Hacienda, responsable también de su conservación y restauración. Un incidente que, lejos de quedarse en una simple anécdota patrimonial, ha terminado convirtiéndose —según el propio Gobierno— en una “oportunidad histórica”.

Hoy, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado que gracias a “los millones de euros de más recaudados a través de los impuestos de los salmantinos”, el Ejecutivo no solo reconstruirá el tramo derrumbado, sino que recuperará íntegramente el trazado medieval de la muralla que durante siglos rodeó la ciudad.

El ambicioso proyecto contempla la construcción de una nueva muralla perimetral que volverá a encerrar Salamanca como en la Edad Media. El recorrido partirá de la avenida de Canalejas, continuará por Mirat y Carmelitas, y se cerrará de nuevo en Rector Esperabé, devolviendo a la ciudad su aspecto defensivo original. Para coordinar esta obra de gran magnitud, el Gobierno ha designado como delegado especial a Inocencio Sánchez, “por motivos que no requieren explicación”, según fuentes ministeriales.

Aunque desde el Ejecutivo reconocen que será necesario demoler numerosos edificios para recuperar el trazado original, aseguran que esto no supondrá ningún problema. En palabras de la propia ministra:

“Mopongo a que Salamanca no tenga una muralla como Ávila o Lugo. No se la puede discriminar de esta manera. Salamanca también merece almenas”.

Por el momento, se está a la espera de declaraciones tanto del alcalde de Salamanca como del presidente de la Junta de Castilla y León, aunque ya se han empezado a organizar movilizaciones por parte de algunas asociaciones de vecinos. No obstante, fuentes del Gobierno han querido tranquilizar a los afectados, asegurando que las personas que residan en los edificios que haya que derribar serán realojadas “en otras localidades de la España vaciada”, donde —según recalcan— “hay sitio de sobra”.

Este nuevo recurso turístico permitirá a la ciudad incrementar notablemente la llegada de visitantes. La muralla podrá recorrerse en su totalidad, ofreciendo nuevas vistas panorámicas de Salamanca, además de espectáculos medievales, mercados artesanos y recreaciones históricas a lo largo de su trazado.

Además, la nueva muralla servirá para delimitar claramente el centro histórico como zona totalmente peatonal y de bajas emisiones, dejando por fin claro dónde empieza Salamanca… y dónde empiezan las multas si se entra con el coche.