La doma vaquera, declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial en Castilla y León

La doma vaquera en Castilla y León ha sido declarada Bien de Interés Cultural de carácter Inmaterial, tras el acuerdo aprobado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte en el Consejo de Gobierno de la Junta. El reconocimiento pone en valor una práctica profundamente vinculada al mundo rural, al caballo, a la ganadería brava y a la transmisión de saberes tradicionales.

Esta declaración reconoce una forma singular de montar a caballo, con influencias de la equitación militar y del trabajo tradicional con el ganado bravo. Sus orígenes se remontan a siglos pasados y están ligados a las necesidades de manejo, selección y conducción de reses en grandes fincas y dehesas de la comunidad.

La vinculación de esta tradición con Castilla y León tiene una especial relevancia en la provincia de Salamanca. Aunque la presencia histórica de la ganadería brava en la comunidad tiene raíces en distintos territorios, actualmente el campo charro es considerado el gran epicentro de la crianza del toro bravo en la región, con 152 ganaderías en la provincia.

La tradición de la doma vaquera está estrechamente relacionada con el manejo del ganado bravo, pero también con celebraciones populares como los encierros tradicionales, una de las manifestaciones festivas más extendidas en Castilla y León. En este contexto, jinetes, ganaderos, pastores, veterinarios, artesanos y municipios forman parte de una comunidad portadora que mantiene viva esta práctica.

Una tradición con vertiente deportiva

Además de su dimensión ganadera y cultural, la doma vaquera cuenta con una importante vertiente deportiva. Se materializa en disciplinas regladas como la Doma Vaquera de Competición, basada en ejercicios inspirados en las maniobras del trabajo con ganado; las Faenas y Doma de Campo, vinculadas al antiguo acoso y derribo; y la Equitación de Trabajo, que combina doma, manejo de ganado, velocidad y obstáculos.

La transmisión de esta práctica se produce principalmente en el medio rural, mediante la experiencia directa y la convivencia del jinete con el caballo. También se mantiene a través de concursos, encierros, escuelas de equitación y actividades formativas impulsadas por federaciones hípicas.

Indumentaria, oficios y patrimonio

La declaración también reconoce los elementos materiales asociados a la doma vaquera, como la indumentaria de los jinetes, los arreos y las guarniciones de los caballos. En las dehesas salmantinas, el traje charro fue históricamente la vestimenta tradicional de los jinetes vaqueros, adaptada a las condiciones culturales, climáticas y ganaderas de la zona, aunque con el tiempo fue perdiendo presencia frente a otras influencias.

También forman parte de este universo los oficios artesanos relacionados con la doma, como guarnicioneros y herreros, encargados de elaborar y mantener piezas esenciales como cabezadas, bocados, monturas y estribos.

Con esta declaración, Castilla y León protege una práctica que va mucho más allá de la equitación: una forma de relación entre el caballo, el campo, el ganado y la vida rural que sigue teniendo en Salamanca uno de sus territorios de referencia.