Cruz Roja alerta del edadismo laboral: casi la mitad de quienes buscan empleo han sufrido discriminación por su edad

Casi una de cada dos personas que busca empleo ha sufrido discriminación por su edad. Así lo revela un informe de Cruz Roja basado en la encuesta “El Edadismo y Yo”, que recoge cerca de 900 testimonios y pone el foco en una forma de discriminación cada vez más presente pero todavía poco reconocida en el mercado laboral: el edadismo laboral.
Según este estudio, el 44% de las personas participantes afirma haber sufrido discriminación por edad durante su proceso de búsqueda de empleo. El problema se agrava especialmente en el caso de quienes superan los 45 años, donde el porcentaje alcanza el 58%, reflejando una barrera cada vez más evidente para acceder al mercado laboral.
Una realidad que también se refleja en Salamanca
La tendencia también se confirma en la provincia de Salamanca. Según los datos recogidos por Cruz Roja en sus itinerarios personalizados de empleo durante 2025, solo el 23% de las personas mayores de 45 años atendidas recibieron ofertas laborales, una cifra que supone aproximadamente la mitad del 46% registrado en el grupo de edad entre 30 y 45 años.
En el caso de las personas menores de 30 años, el porcentaje de contratos ofertados se sitúa en el 31%. En cuanto a la inserción laboral, este grupo joven presenta el porcentaje más bajo con un 40%, frente al 51% de los mayores de 45 años y el 56% de las personas de entre 30 y 45 años.
Un problema que afecta a todas las edades
El informe señala que el edadismo no afecta únicamente a las personas mayores. Entre los menores de 30 años, un 26% afirma haber sufrido este tipo de discriminación, principalmente por prejuicios relacionados con la falta de experiencia o compromiso.
Sin embargo, la discriminación se intensifica claramente con la edad. Las personas mayores de 45 años denuncian con frecuencia frases como “es demasiado mayor para el puesto” o “no está al día con las nuevas tecnologías”, lo que dificulta su acceso al empleo incluso antes de poder demostrar su valía profesional.
Un fenómeno todavía invisible
Uno de los datos más preocupantes del informe es el desconocimiento generalizado del término edadismo. El 65% de las personas encuestadas reconoce que no sabía qué significaba esta palabra antes de participar en el estudio, lo que demuestra hasta qué punto esta forma de discriminación está normalizada en la sociedad.
A pesar de ello, diversos estudios internacionales citados en el informe indican que la discriminación por edad supera incluso a otras causas más visibles como el sexo o el origen, convirtiéndose en una de las barreras más relevantes del mercado laboral actual.
El impacto psicológico del desempleo en la madurez
Más allá de las cifras, el informe destaca también el fuerte impacto emocional que puede provocar el desempleo en edades avanzadas. Perder el trabajo después de los 45 años no solo supone una dificultad económica, sino también una ruptura en la identidad personal y profesional.
Algunos testimonios recogidos reflejan esa sensación de invisibilidad: “No hay nada peor que la sociedad decida por ti que ya no vales”, señala una de las personas entrevistadas, mientras que otra afirma que al cumplir los 50 años “de repente pasas a ser invisible”.
Este fenómeno puede derivar además en el llamado “autoedadismo”, cuando las propias personas interiorizan los prejuicios sociales y llegan a descartarse a sí mismas para determinadas oportunidades laborales.
Propuestas para cambiar el modelo laboral
Ante esta situación, Cruz Roja plantea la necesidad de impulsar un cambio cultural profundo en el mercado laboral, que permita aprovechar el talento de todas las generaciones. Entre las propuestas del informe se incluyen campañas de sensibilización, la eliminación de límites de edad en ofertas de empleo, programas de mentoría entre generaciones y una apuesta decidida por la formación continua.
El objetivo, según la organización, es avanzar hacia un modelo en el que la edad deje de ser una barrera y pase a considerarse un valor añadido para las empresas y la sociedad.
En un contexto en el que más de la mitad de la población española ya supera los 45 años y las previsiones apuntan a un envejecimiento progresivo de la población, Cruz Roja advierte de que ignorar el talento senior no solo es una injusticia social, sino también un riesgo para el futuro económico del país.

