Actividades Culturales inaugura en Fonseca la exposición ‘Arqueología de la iconoclastia’, de Guillermo Coni Molina

El Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca inauguró en la Hospedería Fonseca la exposición Arqueología de la iconoclastia, de Guillermo Coni Molina, segunda muestra del actual Ciclo de Arte Experimental del curso 2025-206 que permanecerá abierta durante todo el mes de febrero.

Al acto asistieron el director del Servicio de Actividades Culturales de la USAL, Javier Panera, y el propio artista, Guillermo Coni Molina, que explicó cómo la exposición se enfrenta a la noción tradicional de la iconoclastia como censura, presentando a las obras atacadas como “objetos dialécticos”. Es decir, artefactos que contienen la superposición de dos enunciados antagónicos, ambos distantes el uno del otro, aunque presentes en un mismo cuerpo.

La propuesta expositiva podrá visitarse durante todo el mes de martes a sábado, en horario de 11 a 14 horas y de 17:30 a 20:30 horas. Así como los domingos y festivos, de 11 a 14 h.

Investigación dentro de la historia del arte

Bajo este precepto, ‘Arqueología de la iconoclastia’ se encarga de imaginar un museo que se preocupa menos por las obras de arte y más por los choques que surgen en ellas cuando son intervenidas. De esta forma, el concepto del aura del objeto artístico es sustituido por una nueva aura que ya no brota de este, sino de los actos que se realizan contra la obra de arte, de sus ataques y su dualidad, en el que las agresiones hacia estas son entendidas como dispositivos con gran potencial para la reflexión política y estudiadas por encima de los propios objetos que las contienen.

El proyecto expositivo despliega así una serie de procesos relativos a la investigación dentro de la historia del arte, en los cuales los casos de estudio reales y ficticios se entremezclan. El uso de archivo verídico se presenta en conjunto a nuevos objetos y registros en una suerte de campo rizomático que mezcla y revierte metodologías artísticas.

Así, la restauración se convierte en una suerte de “des-reparación”, por la cual se recuperan las heridas de la obra de arte anteriormente eliminadas, desvelando los daños enmascarados. De esta forma, la arqueología de la iconoclastia no se dedica a encontrar fragmentos perdidos, sino a buscar dentro de estos resquicios de significantes adheridos a lo largo de la historia.

Sin embargo, esta propuesta no se interesa únicamente por las connotaciones internas que albergan las piezas mostradas, sino por lo que significa el propio acto de la iconoclastia en sí para el museo tradicional y su capacidad para desestructurarlo, introduciendo en este las voces marginales y las expresiones que usualmente están silenciadas.

En conclusión, la iconoclastia nos sirve como medio para reflexionar sobre las estructuras de dominación y expropiar el poder enunciativo de ciertos espacios comunes, en los cuales, a pesar de ser “públicos”, el espectador no tiene ninguna posibilidad de estructurar su significado.