La fotografía de hoy es de Álex Gutiérrez. Imagen de la calle Tentenecio desde la antigua puerta llamada de Aníbal.

Su irregular delineación aún evoca el laberíntico trazado de la desaparecida judería, cuyos ecos urbanísticos resonaron hasta bien entrado el siglo XX. La Puerta del Río fue, antaño, el principal acceso a la ciudad, hasta que el desplazamiento de las zonas mercantiles dio mayor importancia a la más cómoda y rápida Puerta de San Pablo.
Documentos de principios del siglo XV, la nombran calle de Santa Catalina, nada extraño por la cercanía de la capilla del mismo nombre en el Claustro de la Catedral Vieja, fundada en el siglo XII y ampliada y reformada en el XV.
La tradición señala esta calle como el lugar donde el agustino Fray Juan de Sahagún, a la postre santo y patrono de la ciudad, realizó el milagro de detener un toro desbocado con la frase “tente, necio”. La fusión de las palabras de tan famosa frase, nombró la calle durante siglos; hasta que a mediados del siglo XIX, el Ayuntamiento decidió llamarla calle de San Juan de Sahagún y así permaneció hasta que el 4 de octubre de 1937 se le devolvió el tradicional nombre de Tentenecio.
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