La fotografía de hoy es de Miguel Ángel Candelario. Imagen de El Bosque de Béjar.

El Bosque es un parque señorial, construido por los duques, delicioso por sus aguas abundantes; por sus fontanas, por su gran estanque, por el que antaño navegaban leves barquillas, por sus rincones, por su arboleda, entre la cual hay árboles gigantescos y algunos que, sin serlo tanto, son tan viejos como el parque mismo que data del siglo XVI.

Por lo más evocador, escribía un bejarano, es aquel estrado de granito que se enfrenta con el palacio. Viejos documentos nos ofrecen la certeza de que allí se celebraron, entre otras, magníficas fiestas literarias, presididas sin duda por diversos duques y duquesas desde blasonado rincón de honor, y que en ellas intervinieron Góngora y tal vez el propio Miguel de Cervantes. Son dignos de verse los jardines separados del conjunto antes descrito, por una vieja verja. Tienen un aire galante, versallesco, y están declarados por el Estado de interés artístico nacional. Destacan los juegos de aguas, pequeños estanques y numerosas fuentes. Dijo un poeta: “Versallesco joyel donde la nieve, se torna por sorpresa en serpentina, y el silencio del aire se ilumina, con el chorro de luz húmeda y breve”.

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