La fotografía de hoy es de Rosa Sánchez. Interior de la Catedral Nueva de Salamanca en la que se pueden observar con claridad los arcos apuntados propios del gótico, y las vidrieras que dejan entrar la luz, innovación de este estilo arquitectónico.

La luz inunda todo el espacio gótico en forma de potentes haces tamizados por los cristales de las vidrieras cuyos rayos coloreados van proyectándose sobre la superficie mural. En realidad, cabría mucha más luz a través de esos amplísimos ventanales pero los arquitectos buscan otra cosa. Persiguen un efecto sorpresivo y transcendente que trata de elevar a los fieles a una esfera suprasensorial.

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