La fotografía de hoy es de Luis Castellón. Fachada sur de la Casa Lis, una de los lugares más originales de la capital. Y si lo es de día, mucho más de noche.

En las Exposiciones Universales celebradas en torno al año 1900 se configuró una nueva forma de entender el arte y la vida, al movimiento se le denominó «arte nuevo» con sus distintas denominaciones nacionales. Así en España se denominó como Modernismo, en Francia Art Nouveau, en Austria Sezessión Vienesa (Secesión de Viena), en Italia Liberty o en Alemania Jugendstil.

Miguel de Lis, industrial del curtido en Salamanca, viajaba con frecuencia por Europa y tuvo ocasión de conocer estos cambios artísticos. A su vez, Joaquín de Vargas, arquitecto jerezano afincado en Salamanca, conocía el trabajo de los arquitectos modernistas belgas.

Del interés de don Miguel y de la disposición de Joaquín de Vargas, arquitecto que a su vez diseñó el Mercado de Abastos, comienza a construirse, a finales del siglo XIX, la casa Lis desde la parte sur hasta el remate final, en 1905, de la fachada norte.

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