La fotografía es de Sonia González. Es la ermita de Majadas Viejas, en el entorno de La Alberca, y bajo los típicos colores del Otoño.

Según la leyenda, el rey don Rodrigo, después de perder el trono en la batalla de Segoyuela de Cornejas, vino a dar por estas tierras, y escondió una Virgen que siempre llevaba en sus batallas. La talla la encontró un ermitaño, Froilán Porqueiro, del vecino pueblo de Monforte, y los vecinos de La Alberca levantaron una ermita en el lugar para su veneración. Esta imagen sería llamada Virgen de Majadas Viejas, porque en el lugar donde apareció, los pastores levantaban sus cabañas y llevaban al rebaño, y se dispuso que en su honor se celebraría una romería anual.
Esta romería se sigue celebrando en la actualidad, y ese día (El de Pentecostés), la Virgen es sacada en procesión, después de una misa en la ermita levantada en su honor. Los niños bailan las danzas a la Virgen, y por la tarde después del rosario, se lleva en procesión a la Virgen, a las mismas peñas donde apareció, y allí se representa una loa, o auto sacramental donde se conmemora la aparición de la Virgen. Finalizada la loa, la plaza de la ermita es testigo de una capea popular.
Con una sencilla portada, llama la atención el púlpito exterior de piedra en la fachada y el muro que rodea todo el recinto (que no es otra cosa que la plaza de toros donde se celebra la capea).
La bonita talla de Nuestra Señora de Las Majadas Viejas, de finales del Siglo XI o inicios del XII, la podemos ver en la iglesia Parroquial del Pueblo, aunque si nos asomamos al interior de la Ermita, podemos vislumbrar lo que se supone que es una réplica de la misma.


Paraje de mucho encanto, a tres kilómetros de La Alberca en dirección a Mogarraz, de difícil acceso en vehículo y sin ninguna señalización, os aconsejo preguntar las indicaciones para llegar en la oficina de turismo de La Alberca o a cualquier vecino del lugar.

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