Salamanca, Patrimonio de la Humanidad

Hoy se celebra el Día Internacional del Patrimonio Mundial. La Universidad de Salamanca y el casco antiguo de Salamanca son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1988.

Fue a miles de kilómetros, en Brasilia concretamente, donde el Consejo Interncional de Monumentos y Sitios de la Unesco (ICOMOS) dio el visto bueno para que Salamanca se uniera a un club del que ya formaban parte otras ciudades españolas como Toledo, Ávila, Segovia o Cáceres.

El entonces alcalde, Fernando Fernández de Trocóniz, recibió la noticia del embajador de España en la UNESCO, Miguel Ángel Carriedo, y rápidamente dio a conocer la buena nueva a los medios de comunicación. No era para menos.

Y, ¿por qué fue declara Ciudad Patrimonio de la Humanidad?

El primer criterio se refiere a la Plaza Mayor, a la que considera como un logro artístico único del arte barroco, considerado por muchos como el corazón de la Ciudad Dorada.

El segundo criterio une a la Plaza Mayor, la Clerecía, el colegio de Calatrava, el colegio de San Ambrosio (actual archivo de la Guerra Civil), la iglesia de San Sebastián, el colegio de Santa Cruz de Cañizares, la Catedral Nueva y San Esteban para componer un centro de arte esencial de la dinastía de arquitectos Churriguera. De hecho, ICOMOS destaca que el estilo churrigueresco ejercicio una considerable influencia en el siglo XVIII no sólo en la Península Ibérica, sino también en Iberoamérica.

El tercer criterio hace referencia a la Universidad de Salamanca, a la que considera una de las mejores instituciones académicas de Europa y de la que destaca su admirable patrimonio arquitectónico que ilustra las diversas funciones de una institución universitaria en el mundo cristiano. “El Hospital del Estudio, las Escuelas Mayores y Menores y los diverso colegios, que se multiplicaron entre los siglos XV y XVIII, forman un grupo excepcional de coherencia dentro de una ciudad histórica que también destaca por sus numerosos monumentos civiles y religiosos”, señaló la resolución de la UNESCO.

Junto a estos criterios, el organismo internacional también puso en valor la integridad del casco antiguo de la ciudad, a la que añadió siete partes periféricas: el colegio de los Irlandeses, la iglesia de San Marcos, la iglesia de Sancti Spiritus, el convento de las Claras, la casa convento de Santa Teresa, la iglesia de San Juan de Barbalos y la iglesia de San Cristóbal. Todo ello confoma un espacio de 51 hectáreas con una zona de amortiguamiento de otras 130 hectáreas.

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