El Mariquelo

Ángel Rufino de Haro es conocido entre otras cosas por su apoyo al folklore charro, y por su ascensión cada año a la torre de la Catedral. Una vez arriba se asoma al balcón para dar un mensaje a todos los salmantinos. Recoge así la tradición de la familia de los Mariquelos desde el terremoto de 1755. Era ésta una familia que vivía dentro de la catedral, y que se encargaba de tocar las campanas cuando correspondía.

Esta tradición se ha mantenido de forma ininterrumpida durante 265 años, exceptuando el período entre 1977 y 1984.

En conmemoración de aquel nefasto acontecimiento, el Cabildo catedralicio de Salamanca estableció que todos los días 31 de octubre subiera alguien a la torre para tocar las campanas, y dar gracias a Dios ya que no murió nadie a causa del terremoto, y para que pidiera también que el suceso no se repitiera. Además, era necesario medir año tras año la inclinación de la torre para comprobar que no siguiera inclinándose.

El último Mariquelo de la familia fue Fabián Mesonero Plaza que dejó de subir al cimbalillo en 1977, y ahora Ángel Rufino mantiene la tradición.

Imagen: Salamanca RTV al día.

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